Sala de relatos

El presidente

El hombre se dio media vuelta y yo reinicié el proceso de sentarme. Y apenas lo había completado, cuando él estaba ya de vuelta con una taza y una tetera de café. Ambas cosas me resultaron curiosas, pero sonreí y asentí. Y sonreía aún, cuando noté perforaciones en la base de la taza. Continúa leyendo El presidente

Meteorología


―No parece haber estado tan mal. No veo grandes destrozos por la tormenta. Tal vez, esta vez no estén tan enojados ―le dijo a Carlos, unos cuatro segundos antes de que un enorme tomate, rojo tomate, blanco hongo y negro podredumbre, le diese de lleno en la cara.
Al otro lado de la calle, un motociclista, más mojado que foca holgazana, los miraba fijo, con restos de tomate en la mano, y el empapadísimo semblante lleno de resentimiento.
Ana se limpió la cara, le dedicó una sonrisa chueca a Carlos y le dijo:
―Mejor nos apuramos.
―Mejor.
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Ocho a diecisiete

―Verá, señor Peréz. Lo que nosotros estamos necesitando es una persona triste. El señor Peréz tomó un sorbo de su café para ganar algo de tiempo. ―¿Una persona triste? ―preguntó finalmente, tras no encontrar la manera de ocultar su desconcierto. ―Tristísima. Ofrecemos un sueldo veinte por ciento por encima del valor de mercado. ―E importantes … Continúa leyendo Ocho a diecisiete